Are you an English speaker? Then you can't read my recently publish book "Sombras en Alemania" Because it's completely in Spanish, but what you can do is read this new one that I'm writing just for you guys.
I hope you enjoy it, here is the link:
https://www.wattpad.com/story/135283657-ironies-of-life
jueves, 22 de febrero de 2018
jueves, 25 de enero de 2018
Dania García-Donas Márquez y Sombras en Alemania
Este libro me está acompañando allá a donde voy en mi travesía por Canadá, atándome de alguna forma a España, recordándome que allí también tengo cosas geniales y maravillosas esperándome.
Agradezco muchísimo las fotos que me estáis mandando con él, quiero que sepáis que me hacen sentir muy feliz y que crearé un vídeo de agradecimientos para todos vosotros porque realmente me estáis ayudando a cumplir mis sueños y no podéis imaginar lo feliz que me hacéis.
Aquí tenéis algunas fotos más del libro en agradecimiento.
¡¡¡Ah!!! Y hay algo más. Había pensado un hastag original para sombrasen Alemania, algo que se me ocurrió al leer el concurso de las tortas de Alcalá. Voy a empezar a llevar el libro a diferentes monumentos importante y hacerle fotos delante. Cualquiera que quiera participar puede enviarme las fotos y las incluiré al hashtag #SombrasEnAlemaniaInternacional.
Agradezco muchísimo las fotos que me estáis mandando con él, quiero que sepáis que me hacen sentir muy feliz y que crearé un vídeo de agradecimientos para todos vosotros porque realmente me estáis ayudando a cumplir mis sueños y no podéis imaginar lo feliz que me hacéis.
Aquí tenéis algunas fotos más del libro en agradecimiento.
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sábado, 20 de enero de 2018
Booktrailer oficial de Sombras en Alemania
El booktrailer de sombras en Alemania creado por la editorial Donbuk para mi primera obra sombras en Alemania. Miradlo si queréis saber un poco más sobre el libro.
sábado, 6 de enero de 2018
Sombras en Alemania
Mi primer libro "Sombras en Alemania" ha sido publicado bajo mi seudónimo "dgdmarquez"!!!!
Ya está ala venta en papel y formato ebook en la pagina web de Donbuk, podéis acceder a través de la web promocional:
http://dgdmarquez.donbuk.com/
También disponible en Amazon dentro de una semana y en diferentes plataformas y librerías.
Os dejo un enlace a Youtube del trailer que la editorial ha creado para el libro:
https://www.youtube.com/watch? v=f27u79PE_BE&feature=youtu.be
Estoy muy ilusionada y contenta de poder publicar mi primer libro así que me gustaría empezar un nuevo hashtag. Me haríais muy feliz si cuando adquiráis el libro me mandáis una foto con él para poder añadirla a un collage promocional.
¡Muchas gracias a todos! Ayuda a extender mis sueños, te lo agradeceré de corazón.
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https://www.youtube.com/watch?
Estoy muy ilusionada y contenta de poder publicar mi primer libro así que me gustaría empezar un nuevo hashtag. Me haríais muy feliz si cuando adquiráis el libro me mandáis una foto con él para poder añadirla a un collage promocional.
¡Muchas gracias a todos! Ayuda a extender mis sueños, te lo agradeceré de corazón.
martes, 30 de agosto de 2016
Mejor que nuca
“A ver un partido de fútbol” pensó
Andrea “Si, si, seguro que es para eso” Pero al llegar a casa de
Julián descubrió que realmente estaba preparando palomitas para
sentarse a ver la televisión.
-¡Qué bien te lo montas! ¿No?
¿Quién juega?
-Borussia Dortmund contra Liverpool,
son las clasificaciones.
-Ah -asintió ella mirándose las
uñas- que interesante...
-Lo que pasa es que has llegado un
poco tarde, están en el descanso y sólo queda la segunda parte,
pero bueno, así cuando termine podemos hacer otra cosa.
-Claro -se sentó en su sofá de un
golpe asustando al caniche de Julián que saltó de allí molesto y
esperó hasta que el partido se hubo reanudado para preguntar- Una
cosa ¿de parte de quién estamos, de los puntitos amarillos o los
rojos? Si es que estás de parte de alguno claro, porque estos
equipos serán de Dios sabe donde...
No había sido buena idea invitarla, no
podía oír nada de lo que decían los comentaristas.
-El Borussia es Alemán, el Liverpool
inglés. Yo estoy con el Dortmund. -contestó cortante para que se
callase.
-Pues si que ha cambiado el fútbol
¿Antes jugaban sólo dos equipos, no?
-El Dortmund es el Borusia -aclaró él
cansinamente.
-¿Por qué tienen dos nombres?
-No sé -se sentó por fin dejando el
cuenco de palomitas entre los dos y tomando un puñado- Se pone
interesante -añadió fijando su atención en el televisor.
-¿Eso es una indirecta para que me
calle? -preguntó tratando de atraer su atención.
-¿Quién ha dicho nada de callarte?
Si te has sentido aludida no es mi problema, y deja de inventar que
te gusta más un pelea que a un tonto un lápiz.
-Pues mejor porque no entiendo muchas
cosas y te las pienso preguntar, que lo sepas ¿Me oyes? Te pienso
preguntar ¿Vale? ¿Julián? Si no lo sé te pregunto ¿Vale? Porque
quiero enterarme ¿Si?
-Pregunta cuando quieras -la retó sin
desviar la mirada de la pantalla.
-A ver si respondes -ella contempló
las sombras verdes proyectándose en la cara de él durante unos
segundo- ¡Julián!
-¿¡Qué quieres ahora!?
Si la cosa empezaba así el chico no
podía imaginar como iba a aguantar un tiempo entero ignorándola.
-¡Qué respondas!
-¿A qué?
-¿Con quien estamos con los puntos
rojos?
-No... con los amarillos.
-Pues que mal, ese chándal es más
feo. Si parecen pollos...
Julián reprimió las ganas de
estamparle el cuenco de palomitas en la cabeza y trató de
concentrarse en el partido pero a los dos minutos ella volvió a la
carga, cuando una falta ocasionó el primer plano de un jugador
Alemán.
-Acaba de empezar a gustarme el fútbol
-comentó.
-Más quisiera yo -aseguró él
desesperado.
-Pero ¿Tú has visto a ese Alemán?
Uff, que guapo.
-Tiene veintiocho años y es sueco -la
contradijo él receloso, exactamente el efecto que ella había
deseado.
-Uau veintiocho años -ironizó- no le
han salido canas de milagro eh...
-Si, si -la ignoró tratando de oír
el televisor.
-Creo que ese salía en un anuncio de
colonias muy chulo -añadió la otra incansable- normal, con ese
cuerpazo podría ser modelo...
-No prestas mucha atención a los
anuncios de colonia entonces -rebatió el muchacho- aunque a este
paso, que los futbolistas ya venden de todo... ¡Falta! ¡Eso ha sido
falta clara árbitro asqueroso! ¡menudo comprado...!
Andrea se revolvió desesperada, no
funcionaba la técnica del enfado, tampoco podía ponerlo celoso.
¡Qué complicado era combatir contra un partido de fútbol! Tendría
que intentarlo de otra forma.
-Qué emocionante se pone el partido a
estas alturas -comentó la muchacha.
Él la miró unos segundos escéptico,
con las cejas arqueadas.
-Si ¿Verdad? -se rindió devolviendo
su atención a la pantalla.
-Hace hasta calor -comentó quitándose
la chaqueta y lanzándola al suelo con un gesto amplio.
-Pon el aire si quieres -dijo Julián
quitándole importancia al asunto y haciendo como si espantase
moscas.
Ella se estampó sonoramente la mano en
la cara y se levantó para acudir a la cocina y servirse un vaso de
agua. Al regresar se sentó de nuevo con la misma brusquedad que la
vez anterior y derramó las palomitas. Ante lo que Julián sólo se
encogió de hombros.
-Ya las recojo yo, aunque sea tu casa
-remarcó Andrea.
-Es que las has tirado tu...
-Pues haber sujetado mejor el
cuenco...
-Lo siento, lo que pasa es que hasta
ahora no había contemplado mi sofá como una cama elástica.
Ella puso los ojos en blanco y se
agachó, se colocó en el suelo de rodillas y recogió palomita por
palomita echándolas al cuenco.
-Hay un recogedor en la cocina
-comentó él.
-¿Si? Pues en la cocina no es muy
útil.
-Por eso, ve a cogerlo y así tardas
menos -aclaró Julián comiendo de las palomitas que habían quedado
en su regazo.
-No, no -se negó Andrea- a ver si me
voy a perder algo de este emocionante torneo.
-Bueno, pues estate quietecita
¿quieres?
Ella se puso de pie indignada y se
sentó de nuevo en el sofá, esta vez con delicadeza fingida,
mientras se quejaba:
-Es que ya no se puede ni limpiar...
-¿Limpiar? -él la miró unos
segundos- Oye si te aburre el partido puedes irte...
-Osea que encima de ignorarme me echas
de tu casa.
-Yo no te estoy echando -se defendió
rápidamente- pero es que como te veo incómoda...
-Bueno, yo pensaba que me ibas a decir
que si me aburría el partido podíamos ver otra cosa, o hacer otra
cosa -sugirió.
-Si, si, tú sólo espérate quince
minutos que ya se acaba, estoy seguro de que no hay prórroga.
-Si tú lo dices...
Y sorprendentemente se contuvo unos
minutos tratando de pensar una nueva estrategia, aunque aquella
locura había llegado a niveles complejos. Finalmente, a los tres
minutos se colocó cabeza abajo en el sofá, con las piernas cruzadas
suspendidas en el aire.
-¿Pero qué haces? -exigió saber
Julián.
-Es que hoy me he saltado mi clase de
yoga por venir contigo.
-Vaya, pues no sabía yo que había
yoga a las once y media de la noche -inquirió. Pero poco después se
produjo un penalti en el que su equipo falló- pero si es que eres un
estorbo -comenzó a gritar a la televisión- con las melenitas esas,
que seguro que no ves, para vender colonia es para lo único que
sirves pedazos de... fuf, mira que fallar eso.
-Pues si, hay yoga hasta horas
insospechadas en el gimnasio -seguía ella.
-Seguro que la sesión dedicada a la
paciencia te la saltaste el viernes pasado también.
-Pues seguro que también sería para
venir aquí a pasar un rato contigo, aunque... para la cuenta que me
estás echando...
-¡Espérate que termine el partido!
-estalló.
-Haberme dicho que te ibas a quedar
mirando a la cajita tonta y no vengo tan temprano -se justificó
dándose la vuelta de nuevo para intentar ponerse el pie en la
cabeza.
-Pero si es que yo pensaba que te
gustaba el fútbol Andrea... ¡Será posible! ¿¡Pero a ti para qué
te pagan portero!? Ya hemos tenido que empatar...
-¡Oh Dios mío qué desgracia!
-bromeó Andrea- No sé como no explota el mundo después de este
terrible suceso.
Pero el muchacho no lo tuvo en cuenta,
por lo que ella se calló unos minutos, de hecho finalizó en tiempo
añadido y en lugar de acabar tendría que pasar a la prórroga.
-¡Por fin se ha terminado!
-No se ha terminado, no. Ahora juegan
dos tiempos de quince minutos después del descanso -la corrigió.
-¿Pagas por esto? ¿Por ver un montón
de partidos iguales de equipos de por ahí?
-Si... para esto pago, para esto pago.
Y los partidos no son todos iguales sino que como tú no ves ninguno
pues...
-¡Y no te aburres Julián? -le
preguntó cuando el chico trataba de oír lo que decía el locutor
sobre la lesión del capitán.
-Me aburro de otras cosas antes
-estalló muteando la televisión- de ti, por ejemplo, me tienes
aburrido.
Ella se echó las manos al pecho
ofendida.
-¿Aburrido tú? ¿Y yo qué? Llevo
aquí tres cuartos de hora viendo algo que ni me va ni me viene, de
verdad que cuando te pones así me dan ganas de irme...
-Pues dicen que retener el instinto es
malo -sugirió Julián.
-Ya me estás echando otra vez -se
quejó.
-Yo no te estoy echando, te vas tu
sola porque quieres...
-Si, me voy, si -se levantó y
cogiendo su chaqueta del suelo alcanzó la puerta en un par de
zancadas- y después no me vengas pidiendo perdón y persiguiendo con
palabrería.
-Que si, que si -él había puesto de
nuevo su atención en el aparato- Hasta mañana.
-Más quisieras tú -le respondió
ella.
Aún así Julián ni se inmutó,
mientras ella colocaba el abrigo en la puerta y recogía sus cosas
metiéndolas en el bolso.
-Menos mal que se va... -murmuraba-
vaya partidito que me ha dado la muchacha, pero vamos, seguro que se
le pasa...
-¡Comienza la prórroga en este
emocionante partido...! -gritaba el locutor desde el televisor.
-Estás deseando que me vaya ¿No?
-preguntó Andrea desde la puerta.
“Con lo rápida que es para otras
cosas... el tiempo que va a tardar en recoger” pensó él.
-Pero que sepas que luego estas cosas
no se arreglan tan fácil, no señor, no se arreglan tan fácil.
Mañana no me vale una disculpa -comenzó a contar con los dedos- Me
obligas a ver el partido, no me echas cuenta, me sacas de tu casa con
indirectas, dices que te aburro... Mañana esto no se arregla tan
fácil ¿te enteras? No se arregla ¿Me oyes? Aunque claro tú mañana
ni te acordarás de mi.
-Si me voy a acordar, si me voy a
acordar -murmuró cuando la puerta se cerró de un estallido- mejor
que nunca.
domingo, 21 de febrero de 2016
Perfect Woman
Andaba buscando a la
mujer perfecta, desde que me operaron cada vez que una nueva
enfermera aparecía por la puerta soñaba con que fuese tal como la
imaginaba: rubia, alta, delgada, de ojos claros, piel bronceada….
pero nunca aparecía. Lo máximo que llegaba a ver era a una señora
vestida con pijama de media manga y pantalones anchos llenos de
dibujos simpáticos que cumplen el objetivo de agradar a los niños,
bolígrafos metidos en el bolsillo que todo atuendo de enfermero o
médico posee en el pecho. Realmente que sea ideal o no, no altera el
resultado ni la hace mejor profesional pero (aunque nunca suelo
quejarme de nada) me gustaría que me atendiese la mujer perfecta. O
al menos me hubiese gustado, ahora que he empeorado tanto ya me da
igual, de hecho casi prefiero que Auxi, la regordeta que me trata
siga haciéndolo porque no estoy presentable; Debo parecer un
monstruo con el pelo enmarañado y la boca goteando espuma cada día,
si la mujer perfecta entrase por la puerta no sé que haría con este
aspecto.
La cosa no parecía
mejorar a pesar de mis muchos rezos y plegarias así que seguía
hospitalizado en estado de “riesgo” (No sé que clase de riesgo,
supongo que peligro de muerte por aburrimiento) manteniendo a mi
familia en vilo todos los días con mis problemas sin solución.
La mañana que me
cambiaron la medicación a una más fuerte tenían que trasladarme a
otro hospital debido a la rareza que tenía metida en el cuerpo, lo
cual significaba un cambio de enfermera también. Aunque éste
tampoco resultó ser ideal, de hecho era un hombre. Sólo verle pasar
a la sala, tan alto y ancho de hombros con la barba espesa y oscura a
preguntarme el color de mis… excrementos me hacía querer morirme.
Ésta medicación nueva además me ponía de mal humor y provocaba
que gritara a todo el mundo, lo que hacía las visitas de mi familia
unas incomodas reuniones llenas de alucinógenos y palabras
desagradables.
Día tras día fui
empeorando y mi repertorio de palabrotas, maldiciones y excusas se
amplió notablemente (lo cual después me hacía sentir mal) aunque
en el instante en que ocurría no podía controlar lo que decía.
Entonces una mañana
aún no me habían medicado cuando entró mi madre por la puerta
blanca doble de mi habitación a darme los buenos días y fue ahí
cuando me di cuenta de algo muy importante.
Llevaba todo el año
buscando a la enfermera perfecta, a la mujer con el físico ideal que
vendría a atenderme, sin darme cuenta de que todo ese tiempo la
tenía delante de mis narices, mi madre, la única que había
permanecido impasible a mi lado mientras enloquecía y enfermaba,
mientras la insultaba y maldecía, mientras sufría y empeoraba.
Tenía a la mujer perfecta siempre a mi lado sin reconocerla, sin
agradecerle, sin aprovecharla… Y me siento afortunado por haberme
dado cuenta en ese momento porque ahora puedo disfrutarla y pasar con
la mujer ideal el resto de mi vida.
![]() |
| Dania García-Donas Márquez |
sábado, 20 de febrero de 2016
La realidad de Becca.
La
realidad de cada persona es lo que esta decida creer, ahora bien, lo
que piensas no siempre es real. Cada uno tiene su propia forma, no
correcta ni errónea, de ver el mundo y en consecuencia ese es el
lugar en el que viven.
A veces
el sitio que imaginamos en nuestra cabeza es denominado opinión, u
opinar. El cual es sin duda en verbo suficientemente correcto ya que
no es más que eso: el punto de vista de una persona.
Por eso
en todos estos años he aprendido que hay que comparar las propuestas
de cada uno si se quiere llegar a un trato medianamente justo, a un
mundo en el que todos podamos vivir sin problemas, ya que el lobo
siempre será el malo mientras sólo escuches la versión de
caperucita... y aquí es donde entro yo; No, no soy caperucita, soy
el felpudo que había en la puerta de la casa de su abuela ¿Nunca te
habías cuestionado si existía? Mucha gente tampoco.
Así que
esa soy, insignificante en la entrada de una casa por encima de la
cual pasan los personajes principales sin tener el detalle de
describir cuando se limpiaron sus zapatos en mi mullido cuerpo.
Realmente nadie se pregunta si había o no alfombra exterior, nadie
la describe en sus relatos y sobretodo nunca, NUNCA en mayúsculas,
podrá ser protagonista porque es un simple trozo de tela por encima
del cual pasan a toda prisa con la historia de comerse unos a otros.
Siempre
me estoy preguntando como legué a ser felpudo... ni siquiera yo
misma estoy muy segura. Supongo que para explicar eso tengo que
remontarme a mi niñez.
La
realidad especial en la que vivo comenzó a formarse cuando era
pequeña, en eso influyeron varios factores: Que mi hermano tuviese
dieciocho años cuando yo acababa de nacer fue uno de ellos, porque
esto me dejó sola a la hora de jugar, otro factor fue que mis padres
comprasen una casa alejada del centro de la ciudad o cualquier parque
en kilómetros a la redonda, motivo por el que no tenía vecinos que
convertir en amigos, aunque no cambiaría mi casa por ninguna del
centro ya que estar a las afueras me posibilita una piscina y una
pequeña extensión de césped.
A lo que
voy, mi hermano me contaba todas las noches historias sobre hadas,
magos, árboles que atrapaban a niños malos en su interior... y
diversas razas mágicas y atractivas que él se inventaba con el
objetivo de agradarme. Todo eso y más fue llenando mi imaginación
hasta el punto de casi desbordarse de forma que siempre podía jugar
sola ya que yo era todos los personajes a la vez, también las
normas, el narrador y la historia... comparable con un libro
correteando por el jardín lleno de muecas graciosas...
Y así
acabó esta pequeña hada del bosque ( las que eran mis favoritas por
los vestidos de bolsa de basura verde que solía fabricarme simulando
hojas de los árboles) tratando de hacer amigas en el colegio. Al
principio, como todo niño de párvulos, tenía algunas amigas a las
que no les importaba que fantaseara cuanto quisiese pero poco a poco,
mientras crecíamos mi imaginación fue estorbando y molestando a las
chicas de mi alrededor; Ellas no podían comprender el mundo en el
que yo estaba acostumbrada a vivir:
Llegué
contenta a la hora del recreo como siempre y acompañé sosteniendo
un bocadillo envuelto en papel de aluminio a mi mejor amiga hacia el
grupo de las populares o “pijas” como las llamábamos nosotras. Y
aunque yo opinaba que una intrusión con ellas no podía hacernos
nada bueno tampoco quería apartarme del resto de las chicas
auto-marginándome. Estas niñas eran lo que llamaríamos las
clásicas malvadas de las películas, las famosas del colegio a las
que todo el mundo admiraba sin ningún motivo aparente más que por
su belleza, y aunque pueda parecer típico estas chicas existen de
verdad, es absolutamente cierto, ellas están en todos lados
enterándose de cada cosa que pasa en la vida de otras personas, y
puede que ellas no sean de esa forma tan exagerada como las pintan:
comiendo chicle y vistiendo minifalda pero si que existen en otras
modalidades. De hecho a veces me gustaba pensar en ellas quedándose
con la mente en blanco debido a que conocían tantos datos sobre
otras personas que acabarían olvidando su propia existencia.
Pero el
caso es que ese día me acerqué a ellas mientras estaban jugando a
imitar su serie de televisión favorita, ambas (mi mejor amiga y yo)
preguntamos ilusas e inocentes si podíamos jugar a lo que
contestaron que todos los personajes estaban cogidos menos uno.
“Yo
puedo inventarme uno para mi si no hay más” Propuse para poder
participar también ya que mi amiga “se había pedido” el que
quedaba por cubrir. “ Tengo el pelo largo y rubio y la cara plagada
de pecas...” recuerdo que empecé a describir antes de que Eloisa
cortase mi fantaseo.
-No
puedes inventarte un personaje, sólo debemos usar los de la serie
-me miró falsamente apenada- Yo sé que tu tienes mucha imaginación
pero aquí no sirve.
Tras esto
me despidió con la mano literalmente y yo como una tonta le sonreí
diciendo que no pasaba nada. Ahora se que eso habría sido una
especie de marginación social pero en ese momento sólo me
preguntaba porque Ella había hablado de mi imaginación como si
fuese algo malo cuando para mi era una maravillosa forma de escapar
del mundo real dando la espalda a todas las normas que la naturaleza
establecía. Pensaba que eran unas tontas por no dejarme jugar y que
no se merecían que suplicase un personaje así que me marché
dedicándoles mi mejor sonrisa de manera que casi me convencí a mi
misma de que no me había molestado, procuraba que así fuese, que
nunca me molestara. Pero tras pasar unos minutos sentada sola mirando
al infinito, lo que para mi no era algo negativo ya que me dejaba
tiempo para pensar y alucinar con las cosas que se me llegaban a
ocurrir en a penas media hora, cuando una profesora se me acercó a
preguntarme por qué estaba sola. Mi respuesta fue “ Porque aprecio
mi imaginación” con lo que ella se rió comentándome que estaba
muy bien pensar en la fantasía pero que tener amigos también era
importante así que debía hacer un esfuerzo por compartir “es don
mio” ,como ella lo llamaba, con el resto de seres humanos.
Por eso
decidí encerrare en el baño el resto de los recreos, realmente oía
un poco mal pero por lo demás me era indiferente el sitio donde
pasaba mi tiempo libre deseosa de que sonase la estrepitosa sirena
que me indicaba la marcha a clase; A veces también, muy de vez en
cuando y siempre que llevase el atuendo deportivo me marchaba con los
chicos de mi clase a jugar al fútbol, y aunque no solía hacer mucho
puesto que era pésima, me entretenía estar atenta de la posición
de la pelota y charlar con el pobre del portero al que seguro debía
tener frito; aunque esto no duró mucho ya que mis“compañeras”
de clase no tardaron en burlarse de mi y expandir rumores sobre el
asunto de una chica jugando con un montón de chicos al fútbol.
Ellas
solían argumentar que sólo estaba haciendo el paripé porque me
gustaba un chico de la clase, algunas llegaban a insinuar que me
gustaban todos y otras veces decían que era una marimacho. Ahora que
me escucho a misma decir todo lo que me ocurría se que era cruel
pero en ese momento no entiendo que tipo de felicidad embargaba mis
huesos de forma que no podía llegar a odiarlas como debería haber
hecho. Por suerte los chicos me protegían cuando ellas trataban de
entrometerse en el partido de fútbol apoyándose en que si yo podía
jugar ellas también e invadían el campo obstaculizando el juego, a
lo que ellos respondieron:
-Becca
puede jugar pero vosotras no -no consigo recordar claramente quien lo
dijo pero sé que fue uno de mis compañeros.
-¿Y por
qué ella si y nosotras no? -preguntó Eloisa acusándome con el
dedo.
En esos
instantes mi sensible cuerpo infantil estaba a punto de marcharse al
baño para no generar problemas entre los chicos y las chicas que
nunca habían existido cuando ellos continuaron protegiéndome:
-Pues
ella puede participar porque la habéis dejado sola.
En ese
momento no sabía bien como reaccionar, me habían protegido, a mi, a
la chica que a penas llevaba un par de días con ellos, la que
distraía al portero ayudando al equipo contrario con los goles, la
que no hacía más que estorbar en medio de la pista sin poder
apuntar para chutar bien ni un solo balón. Me habían defendido
mejor de lo que mi más preciada amiga lo hizo alguna vez, sin apenas
conocerme me habían aceptado en el grupo y ayudado a integrarme.
Pero
aunque aprecié mucho este gesto las populares y no tan populares
vinieron día tras día a molestar con sus insultos indirectos hacia
mi cortando y malgastando los escasos minutos de partido que teníamos
así que comprendí que debía marcharme, debía volver a la
oscuridad de los servicios malolientes a llorar.
Pero todo
eso fue antes de que la nueva Becca surgiese, eso fue antes de que yo
misma me mirase a los ojos en el espejo y dijese: No más Becca,
nunca más sola, nunca más callada. Ahora vas a decir todo lo que
piensas y respetarás al mismo tiempo lo que eres y lo que quieres. Y
así fue, desde ese momento discutí todos los rumores que se
refiriesen a mi, siempre hablando con respeto hacia cada uno e hice
nuevas amigas, casi tan falsas como las anteriores todo hay que
decirlo, pero esta vez sabía como torearlas; Estaba decidida a
elegir mi vida y la forma en la que la vivía sin condicionamientos
ni modas. Estaba preparada para sacar todo lo bueno que sabía hacer
al mundo y demostrar que la forma de ser de cada persona tiene que
ser respetada y que mía era muy respetable.
Años
después y aunque pueda parecer algo irónico escribí un libro
llamado: “El felpudo de caperucita roja” en el cual narraba lo
que ocurriría si los objetos inanimados del cuento cobrasen vida e
arreglasen la historia a su manera manteniendo a todos los lobos bien
alejados del objetivo; describiendo exactamente lo que había pasado
en mi vida, como pasé de ser una insignificante y pisoteada alfombra
a la protagonista de mi propia historia escuchada y correspondida.
Por eso
comprendí cuanta razón tenía mi madre al consolarme por las noches
diciendo que el tiempo ponía a cada uno en su sitio, porque lo
hacía, los años te ayudaban a cambiar y las dificultades te hacían
más fuerte por eso puedo afirmar sin duda que las personas quedan al
final en el lugar que merecen, y ese, aunque parezca que no, es el
que cada uno va fabricando desde un principio aunque a los malos
corazones pueda sorprenderles un final inesperado.
| Dania García-Donas Márquez (10 años) |
sábado, 9 de enero de 2016
Sombras En Alemania booktrailer
Espero que disfrutéis de este tráiler que he grabado sobre mi libro y que os entren muchas ganas de leerlo :)
domingo, 3 de enero de 2016
De compras con mi padre
Caminar de compras con mi padre es
extraño, lo admito. Desde que mis padres fueron separados por el
destino, vivo con él en la fría y enorme casa junto a mi hermana
pequeña y la cuestión de la ropa es algo extraña. De alguna forma
ese apartado siempre ha sido cosa de madres e hijos pero claro, como
mi madre ya no está no tenemos otra. Al principio se me hacía raro
y puede parecer tontería pero realmente me resultaba muy incómodo
viajar con mi padre de aquí para allá en un supermercado o tienda
de ropa. Sé que está sonando sexista y todo lo demás, pero es la
realidad de lo que siento y no me gustaría maquillarla a la hora de
escribir por el simple hecho de lo que pueden pensar. Quizás si mi
hermana y yo fuésemos chicos variaría la cosa, pero siendo como es,
bueno, mi principal preocupación era, al principio, que tomasen a mi
padre como gay al verlo entrar en todos esos sitios de chicas. Aunque
en seguida me di cuenta de que puede parecer muchas cosas, pero no
homosexual. Después estaba la cuestión del estilo, de lo que pega y
lo que no, de lo que es arreglado y lo que funciona como chándal;
porque para él unos pantalones cómodos y una camisa deportiva son
la prioridad y aunque admito que me encanta vestir así pues es muy
cómodo cada ocasión tiene traje. Así que también hemos obligado
al pobre a especializarse en moda de salir. La parte del supermercado
y la cocina también le cuesta mucho, quiero decir que, a menos de
que sea pre-cocinado, pasta o algo que pueda meterse en el
microondas... no tiene muchas más salidas, y ahí si que no lo
podemos ayudar nosotras, salvo diciéndole que todo lo que cocina nos
encanta o comiendo en casa de nuestra abuela.
Al principio no apreciaba todo su esfuerzo pero ahora, poco a poco, me voy dando cuenta de que está haciendo de padre y de madre a la vez para nosotras y eso tiene un mérito increíble, por eso creo que mi padre es como sobrehumano, mejor dicho, es la mejor persona del mundo y mi ejemplo a seguir.
Al principio no apreciaba todo su esfuerzo pero ahora, poco a poco, me voy dando cuenta de que está haciendo de padre y de madre a la vez para nosotras y eso tiene un mérito increíble, por eso creo que mi padre es como sobrehumano, mejor dicho, es la mejor persona del mundo y mi ejemplo a seguir.
viernes, 1 de enero de 2016
Ampliación de naufrago
Este texto es un tanto especial ya que para comprenderlo deberíais leer antes un trozo de una historia ya escrita, pero intentaré resumir lo mejor posible para que no tengáis que leer demasiado. La novela se llama Relato de un náufrago y fue escrita por Gabriel García Márquez, gran escritor en mi humilde opinión. La cuestión es que leí a penas dos páginas de su relato casi por casualidad y no pude evitar inventar en mi cabeza un final, ya que desconocía el resto de la obra, de modo que os escribo un pequeño resumen de estas dos páginas y seguido el final alternativo que inventé.
RESUMEN:
Un hombre ha naufragado y se encuentra solo y sin comida en una barca durante largas semanas. Trata de comerse las tiras de caucho de sus zapatos o incluso las tarjetas de cartón mojado que llevaba en el bolsillo sin esperanza. Entonces un día ve unas gaviotas que podrían significar que se encontraba cerca de un puerto pero, tras ver varias tardes seguidas a las mismas gaviotas volando sin rumbo fijo comprendió que estaban tan perdidas como él.
Ha sido un resumen demasiado basto pero me gustaría poner sólo lo necesario para que pudieseis comprender la continuación que he escrito a partir de esto.
CONTINUACIÓN:
¿Tenía sentido seguir sobreviviendo entonces? A sabiendas de que cada día te encuentras más lejos de tu destino favorable y más cercano a otro que no lo es tanto ¿Tenía sentido seguir peleando? ¿Sufrir más tiempo si al final acabaría muriendo? ¿Tenía sentido subir el calvario en conocimiento de que arriba no encontraría más que una cruz? Según su mente desgarrada no, quería dejar de sentir dolor, hambre y sed, simplemente pensó que sería fantástico dejar de vivir y eso intentó pero descubrió que no era tan fácil.
Se colocó en el fondo de la barca y amarró las cuerdas a su alrededor asegurándose de que el cuerpo no se le saldría de allí, ya que todo ser humano desea ser recordado y puestos a morir mejor no hacerlo siento pasto de los tiburones, sujetarse al único punto de apoyo estable y positivo que podía quedarle; Mejor pensar que alguien encontraría su cuerpo y sería recordado, enterrado y llorado como Dios manda. Pensar que la gente sabría de su sufrimiento y admiraría el tiempo que permaneció impasible sobreviviendo en su metro cuadrado de barca.
Entonces se paró a pensar, hasta el momento se había encontrado muy ocupado con su propia subsistencia, pensando en sacar comida de donde no la había y soluciones que no estaban a su alcance... y ahora simplemente podía dedicarse a viajar con su mente más lejos que eso, comenzó a sentir, a imaginar, comenzó a recordar...
Y comprendió a qué se referían las monjas que lo educaron cuando le decían que Dios no te pide cuenta de todo lo bueno que has hecho en tu vida sino de lo que has dejado de hacer. Aunque claro, Dios no le hablaba aún, era él mismo el que se estaba exigiendo una confesión sincera y se sorprendió con su paupérrima autocompasión. Resultó que no había nada de: ayudé a mis padres cuando... y mucho de : ¿Por qué no hice...?
¿Quién puede augurar el día de su propia muerte? Nadie posee la capacidad de adivinarlo, y si tuviésemos la oportunidad de saberlo tampoco mucha gente querría tales conocimientos, al menos los sabios rehusarían semejante información. Pero él estaba seguro de saber su muerte próxima, de quererlo.
Y pensó que no había abrazado suficientes veces a sus dos hijos, que no había sonreído todos los días, pensó en esa vez que dejó de ayudar o de trabajar por pereza, cuando se dio por vencido, cuando se guió tan sólo por el dinero en sus acciones, cuando cesó de quererse y valorarse... reflexionando justamente era un idiota de categoría y eso que había pensado siempre que su vida era buena y su carácter aceptable, pero ese fue el problema; que su vida era un regalo, cada día nuevo en el que podía volver a abrir los ojos estaba cargado de felicidad, nuevas oportunidades, amor... y él creyendo que era desgraciado con su “no tan bien pagado sueldo”.
¡Cuántas cosas le habían quedado por hacer! Casi parecía que la lista precisase un par de vidas o tres para completarse y sin embargo había tenido todo una por delante y a penas conseguido cumplir algún que otro objetivo.
Después de este, su momento más cuerdo, llegaron las alucinaciones sobre vivencias al pobre hombre.
Creyó asomarse por el borde de la astillada madera de la balsa para ver las olas golpearla con suavidad y mecerlo a merced del sol abrasador cuando el reflejo de su adorada familia apareció entre las ondas de líquido transparente mezclado con espuma amarillenta; él intentó tocarlos, llegar hasta ellos, pero se encontró con el frío tacto de la mar salada recordándole que nada era real.
Cerró los ojos entonces reteniendo las lágrimas, aunque finalmente acabase por contribuir en aumentar la masa del mar un par de gotas. La única diferencia era que las suyas estaban calientes y adquirían un color oscuro al atravesar su cara quemada por el sol antes de caer y diluirse entre tantas otras gotas... pero, cuando lo hicieron y él abrió los ojos de nuevo, su familia estaba allí. A penas unos metros hacia delante, en tierra firme, vestidos de negro aunque en trajes de tirantas bajo los acusadores rayos del verano, esperándole mientras se servían de un solo abanico para los tres.
No se dio cuenta de si desembarcaba o no, ni de como consiguió librarse de las ataduras o salir de la barca, parecía como si se hubiese transportado allí, junto a ellos. Y ahora estaba abrazando a su hija mayor... aunque de repente ella se asustó y lo apartó bruscamente con sus pequeñas manos observando horrorizada las marcas de dentadura que el padre había dejado sobre su hombro ¿Había mordido a su propia hija? Algo se le murió por dentro de pensarlo ¿Realmente podía el hambre desesperarlo de aquella manera? ¿Podía haberla mordido nada más volver a verla?
La respuesta era que no; despertó en la noche respirando entrecortadamente, lo había soñado, seguía en la barca y no había ni lágrimas, ni tierra, ni familia, ni mordidas, ni espuma, ni ataduras sueltas, ni puerto. Nada.
-¡No puedo simplemente morir! -trató de gritar.
Pero su garganta sólo le permitió forzar un gruñido horrible y desgarrador provocándole un terrible dolor y recordándole su poca hidratación y uso durante el tiempo que permaneció allí.
Se desató desesperado haciendo a sus uñas sangrar con el forcejeo de los nudos gruesos y empapados y levantándose precipitadamente casi perdió el equilibrio; la oscuridad se extendía hasta donde sus ojos no alcanzaban a ver y el frío que tanto añoraba no soplaba en el mar calmo y nocturno. De nuevo ellos estaban allí, sus familiares. Su hija, su hijo y su esposa. Esta vez algo más lejos, esperando en el muelle mientras movían efusivamente las manos haciéndole señas y gritando palabras que se perdían por el camino. El pobre hombre se arrodilló tratando de remar con un brazo y redirigir la embarcación hasta el lugar, pero por más que manoteaba las oscuras aguas no conseguía acercarse, de hecho ellos se alejaban más y más hasta que finalmente se perdieron en la noche.
Por esto llegó el último sentimiento posible, lo asumió. Asumió tras caer derrotado sobre las salpicadas maderas que no iba a verlos más, que no iba a vivir, asumió que estaba alucinando, que podía rendirse como había intentado pero la muerte quería más que eso, ella prefería verlo morir poco a poco mientras se volvía loco y famélico... mas nuestro hombre era más listo, era más rápido que ella. No quería sufrir más sin sentido, ni alucinar, ni sentir hambre, sed o añoranza... volvió a sujetarse con la cuerdas gruesas y saladas al armatoste de madera el brazo izquierdo y arrancando una astilla grande del reposabrazos antiguo y empapado se desgarró dicha muñeca, sorprendido del poco dolor que sintió en comparación a los últimos días infernales procedió con la otra.
Por eso creo que burló al sufrimiento y esclavitud que lo ataban a este mundo, porque fue más listo que la muerte, más cuerdo que las alucinaciones, más persistente que el hambre, más rápido que la sed, más fuerte que la añoranza... y ahora está en un lugar mejor.
RESUMEN:
Un hombre ha naufragado y se encuentra solo y sin comida en una barca durante largas semanas. Trata de comerse las tiras de caucho de sus zapatos o incluso las tarjetas de cartón mojado que llevaba en el bolsillo sin esperanza. Entonces un día ve unas gaviotas que podrían significar que se encontraba cerca de un puerto pero, tras ver varias tardes seguidas a las mismas gaviotas volando sin rumbo fijo comprendió que estaban tan perdidas como él.
Ha sido un resumen demasiado basto pero me gustaría poner sólo lo necesario para que pudieseis comprender la continuación que he escrito a partir de esto.
CONTINUACIÓN:
¿Tenía sentido seguir sobreviviendo entonces? A sabiendas de que cada día te encuentras más lejos de tu destino favorable y más cercano a otro que no lo es tanto ¿Tenía sentido seguir peleando? ¿Sufrir más tiempo si al final acabaría muriendo? ¿Tenía sentido subir el calvario en conocimiento de que arriba no encontraría más que una cruz? Según su mente desgarrada no, quería dejar de sentir dolor, hambre y sed, simplemente pensó que sería fantástico dejar de vivir y eso intentó pero descubrió que no era tan fácil.
Se colocó en el fondo de la barca y amarró las cuerdas a su alrededor asegurándose de que el cuerpo no se le saldría de allí, ya que todo ser humano desea ser recordado y puestos a morir mejor no hacerlo siento pasto de los tiburones, sujetarse al único punto de apoyo estable y positivo que podía quedarle; Mejor pensar que alguien encontraría su cuerpo y sería recordado, enterrado y llorado como Dios manda. Pensar que la gente sabría de su sufrimiento y admiraría el tiempo que permaneció impasible sobreviviendo en su metro cuadrado de barca.
Entonces se paró a pensar, hasta el momento se había encontrado muy ocupado con su propia subsistencia, pensando en sacar comida de donde no la había y soluciones que no estaban a su alcance... y ahora simplemente podía dedicarse a viajar con su mente más lejos que eso, comenzó a sentir, a imaginar, comenzó a recordar...
Y comprendió a qué se referían las monjas que lo educaron cuando le decían que Dios no te pide cuenta de todo lo bueno que has hecho en tu vida sino de lo que has dejado de hacer. Aunque claro, Dios no le hablaba aún, era él mismo el que se estaba exigiendo una confesión sincera y se sorprendió con su paupérrima autocompasión. Resultó que no había nada de: ayudé a mis padres cuando... y mucho de : ¿Por qué no hice...?
¿Quién puede augurar el día de su propia muerte? Nadie posee la capacidad de adivinarlo, y si tuviésemos la oportunidad de saberlo tampoco mucha gente querría tales conocimientos, al menos los sabios rehusarían semejante información. Pero él estaba seguro de saber su muerte próxima, de quererlo.
Y pensó que no había abrazado suficientes veces a sus dos hijos, que no había sonreído todos los días, pensó en esa vez que dejó de ayudar o de trabajar por pereza, cuando se dio por vencido, cuando se guió tan sólo por el dinero en sus acciones, cuando cesó de quererse y valorarse... reflexionando justamente era un idiota de categoría y eso que había pensado siempre que su vida era buena y su carácter aceptable, pero ese fue el problema; que su vida era un regalo, cada día nuevo en el que podía volver a abrir los ojos estaba cargado de felicidad, nuevas oportunidades, amor... y él creyendo que era desgraciado con su “no tan bien pagado sueldo”.
¡Cuántas cosas le habían quedado por hacer! Casi parecía que la lista precisase un par de vidas o tres para completarse y sin embargo había tenido todo una por delante y a penas conseguido cumplir algún que otro objetivo.
Después de este, su momento más cuerdo, llegaron las alucinaciones sobre vivencias al pobre hombre.
Creyó asomarse por el borde de la astillada madera de la balsa para ver las olas golpearla con suavidad y mecerlo a merced del sol abrasador cuando el reflejo de su adorada familia apareció entre las ondas de líquido transparente mezclado con espuma amarillenta; él intentó tocarlos, llegar hasta ellos, pero se encontró con el frío tacto de la mar salada recordándole que nada era real.
Cerró los ojos entonces reteniendo las lágrimas, aunque finalmente acabase por contribuir en aumentar la masa del mar un par de gotas. La única diferencia era que las suyas estaban calientes y adquirían un color oscuro al atravesar su cara quemada por el sol antes de caer y diluirse entre tantas otras gotas... pero, cuando lo hicieron y él abrió los ojos de nuevo, su familia estaba allí. A penas unos metros hacia delante, en tierra firme, vestidos de negro aunque en trajes de tirantas bajo los acusadores rayos del verano, esperándole mientras se servían de un solo abanico para los tres.
No se dio cuenta de si desembarcaba o no, ni de como consiguió librarse de las ataduras o salir de la barca, parecía como si se hubiese transportado allí, junto a ellos. Y ahora estaba abrazando a su hija mayor... aunque de repente ella se asustó y lo apartó bruscamente con sus pequeñas manos observando horrorizada las marcas de dentadura que el padre había dejado sobre su hombro ¿Había mordido a su propia hija? Algo se le murió por dentro de pensarlo ¿Realmente podía el hambre desesperarlo de aquella manera? ¿Podía haberla mordido nada más volver a verla?
La respuesta era que no; despertó en la noche respirando entrecortadamente, lo había soñado, seguía en la barca y no había ni lágrimas, ni tierra, ni familia, ni mordidas, ni espuma, ni ataduras sueltas, ni puerto. Nada.
-¡No puedo simplemente morir! -trató de gritar.
Pero su garganta sólo le permitió forzar un gruñido horrible y desgarrador provocándole un terrible dolor y recordándole su poca hidratación y uso durante el tiempo que permaneció allí.
Se desató desesperado haciendo a sus uñas sangrar con el forcejeo de los nudos gruesos y empapados y levantándose precipitadamente casi perdió el equilibrio; la oscuridad se extendía hasta donde sus ojos no alcanzaban a ver y el frío que tanto añoraba no soplaba en el mar calmo y nocturno. De nuevo ellos estaban allí, sus familiares. Su hija, su hijo y su esposa. Esta vez algo más lejos, esperando en el muelle mientras movían efusivamente las manos haciéndole señas y gritando palabras que se perdían por el camino. El pobre hombre se arrodilló tratando de remar con un brazo y redirigir la embarcación hasta el lugar, pero por más que manoteaba las oscuras aguas no conseguía acercarse, de hecho ellos se alejaban más y más hasta que finalmente se perdieron en la noche.
Por esto llegó el último sentimiento posible, lo asumió. Asumió tras caer derrotado sobre las salpicadas maderas que no iba a verlos más, que no iba a vivir, asumió que estaba alucinando, que podía rendirse como había intentado pero la muerte quería más que eso, ella prefería verlo morir poco a poco mientras se volvía loco y famélico... mas nuestro hombre era más listo, era más rápido que ella. No quería sufrir más sin sentido, ni alucinar, ni sentir hambre, sed o añoranza... volvió a sujetarse con la cuerdas gruesas y saladas al armatoste de madera el brazo izquierdo y arrancando una astilla grande del reposabrazos antiguo y empapado se desgarró dicha muñeca, sorprendido del poco dolor que sintió en comparación a los últimos días infernales procedió con la otra.
Por eso creo que burló al sufrimiento y esclavitud que lo ataban a este mundo, porque fue más listo que la muerte, más cuerdo que las alucinaciones, más persistente que el hambre, más rápido que la sed, más fuerte que la añoranza... y ahora está en un lugar mejor.
sábado, 12 de diciembre de 2015
¿El saber es un Don?
-El saber es un don ¿Verdad?
-Ansiaba tanto que me preguntases eso
-no le mentiría si le dijese que de no haberlo hecho se lo hubiese
desvelado tarde o temprano pero eso prefiero no comentárselo pues
así no perderá las ganas de preguntar.
-¿Me contarás una historia o me
propondrás un acertijo? -preguntó.
-Apuesto a que eso puedes decírmelo tú
-le dediqué una sonrisa cómplice.
-Me contarás una historia -contestó
dándose cuenta de la artimaña y se acomodó en su asiento.
Supongo que después de todo el chico
no es tan tonto, nunca había utilizado ese truco con él pero había
pillado al vuelo que mi oración en sí ya era un acertijo por lo
tanto la opción que quedaba libre era la historia:
-Lo siento mucho -se disculpó y agachó
la cabeza- pude escucharlo pero no oírlo.
-Sé que a veces puede costar más
comprender que entender -admitió el maestro- pero aún así a usted
no debería haberle sucedido -la fulminó con la mirada- espero que
no vuelva a ocurrir.
Se marchó de la sala golpeando
fuertemente la puerta mientras Maie se mantenía rígida como una
piedra, realmente le dolía el fracaso.
-No le escuches -la alentó Ashi
colocando una mano sobre su hombro- A veces los maestros olvidan que
todos no somos iguales que ellos.
-Pero podríamos serlo si nos
esforzásemos, y es evidente que yo no he hecho mucho esfuerzo -se
culpó.
-Siguiendo esa teoría no debería
haberse referido a ti en concreto, si tomamos como biblia lo que
dices, debería haber reñido en general -la persuadió Ashi- Sin
embargo él no volverá a pedirte disculpas por su error o su
comportamiento y tú tendrás que hacer todo lo posible para que
jamás te vuelva a ocurrir así que no te culpes a ti misma, ya hay
demasiada gente en el mundo que se encarga de eso.
Maie sabía que Ashi estaba equivocada
casi tan bien como que hacerla cambiar de idea sería imposible. Pero
con el apoyo de Ashi o sin él, ella pensaba seguir escuchando y
escuchando hasta lograr oír.
Era la primera vez que el maestro
Fareth explotaba de aquella forma así que la noticia se extendió
rápidamente por la universidad. Aunque eso no era lo que le llamaba
la atención a los estudiantes, la pregunta que ellos se hacían era:
“¿Qué será eso tan importante que la chica no pudo oír?”
-En ningún momento me alzó la voz
-desmintió Maie apartando a un par de chicas curiosas de su lado.
La noticia no sólo se había
extendido, había tantas versiones de lo ocurrido que se podría
escribir un libro. Algunos contaban que Fareth gritó hasta que los
cristales retumbaron, decían que contestaba en sirha para que nadie
pudiese oír lo que mascullaba, otros incluso afirmaban que la había
golpeado antes de marcharse.
Maie hizo todo lo posible por desmentir
aquella historia, lógicamente, nadie quiere enemistarse con un
maestro con el que pasará dos años más.
Si bien estos rumores llegaban a los
oídos de Fareth el parecía hacer caso omiso de ellos, pero aún
así, todo el mundo puso la oreja cuando él citó a la chica a su
despacho para hablar.
Maie estaba muy tensa y ni siquiera el
lugar tranquilo y agradable al que se dirigía podía evitar eso. El
maestro la vio de lejos y le hizo señas para que se acercase.
-Maestro Fareth han corrido rumores,
rumores inciertos – se apresuró a aclarar nerviosa- yo no los he
difundido.
Podría parecer que ésta era una
manera poco sutil de expresarse, pero si alguien es capaz de pensar
así, es porque aún no ha probado a explicarse cuando está
nervioso.
El maestro inspiró hondo y espiró
tranquilamente.
-Hasta mis oídos han llegado esas
mentiras -hizo una pausa teatral al ver la cara de Maie- pero me he
dedicado a escucharlos en lugar de oírlos -Fareth sonrió.
Puede que lo dijese para relajar
tensiones y confraternizar con ella pero la chica no lo entendió así
y se mostró aún más nerviosa removiendo las manos sobre su regazo.
-Además -añadió el hombre al
comprender la situación- los que difunden los rumores son estúpidos,
y me consta que usted no es estúpida.
Maie soltó sonoramente todo el aire
que había estado reteniendo y se relajó un poco. Entonces se creó
un silencio incómodo; El maestro esperaba que la chica preguntase
mientras ella estaba convencida de que no debía decir nada por
muchas preguntas que tuviese, pero entonces Fareth ladeó la cabeza
dándole a entender a su alumna que tenía permiso para hablar.
-Y ¿Por qué me ha traído usted aquí?
-preguntó entonces.
-Porque es un lugar bonito -respondió
el maestro decepcionado.
-¿Cuál es el tema del que quería
hablarme? -comprendió Maie enseguida.
-Esa era la pregunta que estaba
esperando -el rostro del maestro se iluminó- te he traído aquí
para que me expliques que viste u oíste. Si crees que no lo
recuerdas todo, al menos algunas partes.
-En realidad lo recuerdo todo con
exactitud -dijo orgullosa- lo único que me dijo fue: La clave está
en el amor del odio.
Permanecieron un breve tiempo callados
hasta que el maestro analizó y comprendió el significado de la
oración.
-Supongo que esto de difícil de
entender para alguien que nunca haya odiado a nadie -admitió- pero
con odiar no me refiero al recelo que se guardan algunas personas,
con odiar me refiero a querer que el otro esté siempre muy lejos de
ti, o siendo algo más radical, estaríamos hablando de al que
querrías ver muerto.
El maestro sabía que cuando Maie había
entrado nueva el pasado semestre Gress se había burlado de ella por
no tener ni idea de química.
-Si en uno de tus trabajos de química
-comenzó a exponer Fareth para que ella comprendiese- algo saliese
mal, algo sin pies ni cabeza... Imagina que tú lo has calculado todo
meticulosamente y el agua que tienes en la mano explota ¿Qué
pensarías?
Maie sonrió dándole a entender al
maestro que había captado lo que quería decir pero aún así él
insistió en que respondiese con un gesto.
-Pensaría que alguien me lo habría
saboteado, pensaría que Gress me habría manipulado el trabajo
-contestó.
-Tú quieres que
sea él el culpable porque lo odias. Pensar
que ha sido él te tranquiliza porque sabes que sólo tienes una
persona en tu contra y por otra parte te irrita y quieres devolverle
la jugada en cuanto puedas.
-El amor del odio
-repitió ella pensativa- ¿Su enemigo la mató? ¿Ya está? Así
de... - ni siquiera le hizo falta pronunciar la palabra “fácil”
cuando vio sonreír al maestro y supo que estaba en lo cierto, que
era así de fácil.
-Estoy orgulloso de que te hayas dado
cuenta -admitió el maestro tornando después su rostro a uno serio-
ahora ¡olvídalo!
Maie aún estaba triunfante cuando lo
escuchó.
-¿Qué? ¿Por qué debo olvidarlo?
-La ignorancia es un don -le aclaró el
maestro- cuanto más sepas más pueden usar contra ti, de modo que
olvida la información.
-¿Qué información? -preguntó Maie
enigmática, aunque no pudo contener una sonrisa.
Y aún así supongo que no fue
suficiente, pasados dos meses nadie supo nada más de ella como si la
tierra la hubiese tragado y bueno, puede que me culpasen en parte a
mí, porque fui el último maestro que habló con ella pero en mi
humilde opinión creo que ella no trató de dejar atrás la
información y por eso la atacaron.
-Entonces ¿La ignorancia es un don o
el saber es un don? -preguntó- ¿Ambas cosas pueden serlo?
-El saber no es un don, al igual que la
ignorancia tampoco puede ser clasificada como tal; los dones son
regalos y tanto el saber como la ignorancia son frutos de la
dedicación.
-¿Y entonces qué saco yo de esta
historia?
-Apuesto a que eso también puedes
decírmelo.
Miró al suelo pensativo.
-La respuesta del acertijo -atinó a
decir.
Sonreí, definitivamente sería mi
aprendiz.
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| Dania García-Donas Márquez en Mérida |
martes, 8 de diciembre de 2015
El color de transparente
¿Y el color del transparente cuál
será? Me repetía en mi cabeza una y otra vez.
Una parte de mi sabía que el
transparente no tenía color, pero la otra se negaba a admitirlo,
pensaba que si podía ver los cristales debían poseer algún tipo de
pigmento y, que si el agua del río lucía verde al correr pero
cuando la cogía se volvía transparente ¿Cómo es que podía verla?
-El transparente no tiene ningún
color, es transparente porque deja ver lo que hay detrás -dijo la
señora lógica.
-Si puede verse no será tan
transparente como dices -rebatió su hermana la locura.
-Eso de lo que hablas sería invisible
-contestó lógica.
-A lo mejor tiene un color oculto
-comentó la pequeña fantasía.
-Si tuviese un color oculto lo habrían
encontrado -la contradijo el señor pesimismo.
-O puede que no lo hayan encontrado y
tenemos que ir a buscarlo -dijo el espíritu aventurero.
-Quizás es un color en sí -reflexionó
la avidez.
Entonces cansada de oírlos discutir
tomé de la mano a la pequeña fantasía y echamos a andar, no muy de
lejos nos seguían locura y aventura.
-Quiero enseñarte algo -pronunció
fantasía llevándome hacia un prado verde y extenso.
Nos detuvimos allí, en silencio,
mirando hacia la hierva y la especie de cabina en medio de ésta,
hasta que nos alcanzaron locura y aventurero.
-¿Qué es esa caja? -preguntó locura
asombrada.
-¿Por qué cambia de color? -añadió
aventura.
-Es una caja transparente -aclaró
fantasía mientras todos nos quedamos mirándola maravillados.
La cabina era tan pronto verde como
azul y cambiaba deprisa de modo que nunca llegabas a pronunciar el
color que poseía sin que volviese a cambiar.
-¡Esta caja está estropeada! -exclamó
la señora lógica.
-A mi me parece bonita -comentó locura
a la recién llegada.
-Igual es que requiere que superemos
alguna prueba para mostrarnos la verdad -propuso aventura.
-Siempre está así -los interrumpió
entonces fantasía- supongo que nunca sabremos cuál es el color del
transparente.
-Yo creo que está claro -una voz grabe
me sorprendió por la espalda.
Era el ingenio que hablaba.
-Y ¿Qué ves tú, ingenio? -le
pregunté- ¿Qué ves tan claro?
Él se colocó delante de la cabina
para que lo viésemos todos y pudiésemos oír la explicación.
-El transparente tiene todos los
colores a la vez, por eso nunca lo hemos sabido, porque estábamos
buscando uno en concreto y cerrándonos de mente a la solución.
Le aplaudimos todos al señor que había
realizado el descubrimiento haciéndome sentir orgullosa de él.
Entonces ante la atenta mirada de la profesora volví a prestar
atención a la pizarra en la explicación de los cuerpos opacos,
transparentes y translúcidos que estaba haciendo durante la hora de
física y química.
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| Dania García-Donas Márquez en Valencia |
La navidad de José.
-Muy bien, como es el primer día de
clase tras las navidades vamos a contar a nuestros compañeros qué
nos han traído los reyes magos -explicó la profesora.
Todos los niños comenzaron a hablar
estrepitosamente contando las experiencias de navidad y la mujer tuvo
que mandarlos a hacer silencio de nuevo para que pudiesen explicar
sus regalos uno por uno.
-Vamos a levantar la mano -comentó- y
el que yo señale hablará.
En ese momento un mogollón de manos se
alzaron en la clase e incluso con este método los niños seguían
haciendo ruido mientras decían “Yo” para que la profesora los
señalase.
-A ver Pablo ¿Qué te trajeron los
reyes magos?
-Un coche tele-dirigido nuevo -contestó
el niño orgulloso.
-¿Y a ti Luisa?
-A mi me trajeron carbón.
El comentario despertó risas entre los
pequeños.
-¿Te has portado mal este año?
-No -se rió ella- era carbón dulce.
Entonces José alzó la mano, como uno
más entre los muchos niños que la tenían levantada, dejando ver un
agujero que su chaleco de invierno poseía. La profesora sabía de su
difícil situación familiar así que se quedó sorprendida ya que
otros años el pequeño no había recibido regalos.
-¡José!¡Qué sorpresa! ¿Qué te han
traído este año a ti?
-Los reyes han sido muy buenos conmigo
y me han dejado una caja grande de cartón -dijo.
Todo el mundo esperó expectante y como
no decía nada más la profesora retomó la palabra.
-¿Y qué había en esa gran caja?
-Al principio yo no veía nada -narró
el niño- pensaba que los reyes me habían engañado pero después mi
mamá me explicó que ellos habían metido un poco de su magia en la
caja y era toda para mi.
La profesora lo miraba enternecida
mientras algunos niños se quejaban de que también querían un poco
de magia de los reyes para ellos y entonces José se animó y
continuó hablando:
-No creáis que tener magia es fácil,
nada más abrir la caja se me escapó toda y mi padre tuvo que
ayudarme el resto del día a encontrarla por la casa y devolverla
dentro y aún así todavía no la hemos encontrado toda.
Los niños de su clase pronto olvidaron
el regalo de José para seguir hablando de juguetes y otras cosas
pero el pequeño pidió año tras año cajas de magia para poder
jugar un día entero con su atareado padre y nunca jamás perder,
olvidar o estropear su regalo más preciado: La ilusión y el tiempo
que tenía.
| Dania García-Donas Márquez en Madrid |
miércoles, 25 de noviembre de 2015
Placer de leer versión narrada
Seguro que los lectores entienden de lo que hablo... Como parte especial de este vídeo voy a añadir que lo escribí mientras leía en una playa de Teenmouth (Inglaterra) donde se avecinaba tormenta. Nos dieron algo de tiempo libre y yo me senté en el camino de asfalto que terminaba justo en la playa para leer tranquilamente con las preciosas vistas de la playa, pero no de cualquier playa sino de una fría. Fue curioso porque siempre suelo relacionarlas con días de verano, tiempo caluroso... Y estando allí empezó a llover. El viento ya me hacía imposible antes de eso leer pues me pasaba las páginas de allá para acá pero con el factor añadido de las precipitaciones tuve que refugiarme bajo la terraza de una cafetería para poder seguir con la tarea y fue allí cuando me di cuenta de que si de verdad te gusta leer no hay nadie que pueda pararte.
Micro historia: Spectrum formato narrado
Espero que os guste esta micro-historia que podéis leer abajo en las primeras entradas si lo preferís y que me dejéis un comentario sobre vuestra opinión. Muchísimas gracias por visitar el blog.
Micro historia: viajando lejos formato narrado
Aquí os dejo una micro-historia en formato narrado por si prefieres escucharla a leerla o tienes dificultades para hacerlo. Ojalá os guste mucho y no olvidéis expresarme debajo en los comentarios qué os parece. Muchas gracias ¡¡¡Disfrutad!!!
Folios en blanco formato narrado
Aquí os dejo uno de mis textos de forma narrada por si prefieres oírlo a leerlo o tienes dificultades para hacerlo. Espero que os guste mucho esta nueva iniciativa y muchas gracias por visitar el blog.
miércoles, 18 de noviembre de 2015
Pisos y sus dificultades
Nunca me enteraré cual de los
interruptores es el de la luz en la escalera y cual el del timbre del
vecino. Siempre me pasa que al llegar a casa de mis abuelos estoy
subiendo la escalera y cuando voy por el primer piso ¡ZAS! Se apaga
la luz y me encuentro con el siguiente dilema: Dos interruptores
aparentemente marcados por un mono que se manchó las manos de tinta
ya que en cada uno hay un símbolo rarísimo nada que ver con una
bombilla encendida o un altavoz que representando al timbre (a veces
incluso los hay en blanco y no se que es peor porque los que tienen
un dibujo raro dices tú: Bueno, por lo menos lo ha intentado... pero
es que los otros ya ni eso. Yo creo que pensaron: da igual, si no lo
van a adivinar de todas formas.) En ese momento en el que no deseas
perturbar los sueños de la vecina que vive bajo tus abuelos, la que
además sabes que no te tiene especial cariño debido a los concursos
de saltar a la comba que realizabas cuando pequeña junto con tus
primas. (Aunque siempre me pregunté lo que se viviría abajo
mientras nosotras saltábamos arriba, supongo que colocarán un
medidor sísmico para comparar los datos de la escala con Japón o
algo así.) De forma que en lugar de arriesgarte a pulsar cualquiera
de los dos decides que es mejor subir a oscuras las, de repente,
tenebrosas escaleras. Otra cosa que a mi se me viene a la cabeza en
ese momento es: ¿Cómo se supone que mis abuelos suben estos
peldaños tan altos? Si me da a mi la sensación que Gadget se
quedaba corto de piernas. Y claro tú en medio de la oscuridad
absoluta, procurando no hacer ruido para no molestar, ajustándote ya
el arnés que te permita subir... y en ese momento tu abuelo que ya
está atento puesto a que previamente llamaste al telefonillo de la
puerta exterior abre la puerta iluminando tenuemente tu sendero.
Y en medio de la de dificultad que
tenías él parece un Dios, rodeado de luz en lo alto de la escalera
esperándote con dulces en las manos.
Aunque a veces tu abuelo no aparece,
entonces se da el siguiente caso: Tu hermano pequeño, mayor, madre o
cualquiera por el estilo llega mientras tú intentas decidir qué
interruptor pulsar, presiona el correcto por suerte (ya que tu
estabas cien por cien mentalizado de que sino se encendía la luz
debías correr escaleras arriba para huir de la vecina.) Pero el caso
es que la luz se enciende; miras hacia arriba, la bombilla antigua
rellena hasta por dentro de polillas y otros insectos y crees que
como ya has visto cual de los dos era para el momento en el que
desciendas ciego de chucherías y comida de nuevo para marcharte te
vas a acordar del que tienes que pulsar, pero no es así, nunca lo
sabes.
¿Qué fue antes el huevo o la gallina? -No sé, lo que diga mi madre.
De hecho la definición de la RAD (Real
Academia de Dania) explica a la madre como:
Ser animado o no (si se da la segunda
opción aléjese lo antes posible) que posee la habilidad de
encontrar todo tipo de objetos estén donde estén mediante el
simple sentido de la vista (a veces incluso pueden mencionar la
localización de objetos a distancia con la total seguridad del lugar
en el que se encuentran e incluso se han dado casos en los que ni
siquiera estando en casa, mediante una llamada de teléfono, la madre
ha sido capaz de localizar el objeto o la cosa que ninguno de los
otros cinco lograba encontrar). También posee la característica de
llevar siempre (sin excepciones) la razón, cocinar estupendamente y
criar a todo tipo de cabestro (a los que denominan hijos) los años
suficientes hasta que éstos están preparados para dejar la
madriguera.
Por ello yo siempre dejo que mi madre
hable o incluso contesto lo mismo que le he oído decir a ella ya que
sé que así seguro no me estoy equivocando. Por lo cual cuando, como
un clásico que es, me preguntaron: ¿Qué fue antes el huevo o la
gallina? Yo respondí:
-¿Qué ha dicho mi madre?
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| Dania García-Donas Márquez |
lunes, 16 de noviembre de 2015
¿Crees que los seres humanos podemos llegar a ser totalemnte objetivos? ¿Eso es bueno o es malo?
Al principio cuando me preguntaron esto no encontraba qué sentido podía tener la pregunta pues veía la respuesta claramente pero decidí inventar una historia para dar mi opinión, espero que os guste y si pensáis algo diferente lo dejéis en los comentarios.
Le encantaba buscar el sentido de las
cosas porque según su creencia todo tenía una explicación. Era una
gran observadora de la vida que se paraba a ver los detalles de cada
cosa, los tonos de las conversaciones, las intenciones de la gente...
y eso la hizo grande. Cada mal tenía su por qué, cada problema su
solución y cada suceso una intención final; todo ocurría por algo
en concreto y puede que justo ahora no te des cuenta pero ella si lo
veía, lo notaba, lo sentía, lo recordaba... Y por eso comprendía
cada hecho, porque era capaz de ver el equilibrio. Y aún así, aún
con todo el bien y el mal perfectamente armonizado en su mente no podía ser absolutamente objetiva, porque nada humano es objetivo;
Ni siquiera ella. Y eso está bien ya que la objetividad es el punto
de vista que cada persona aporta al mundo y sin él nadie tendría
mucho que ofrecer.
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| Dania García-Donas Márquez |
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